IEHOSHÚA
CAPÍTULO 10 AL 12
Y ocurrió que cuando supo Adoni Tzédec, rey de Ierushaláim, que Iehoshúa había tomado Haay y la había destruido completamente, haciendo con Haay y su rey como había hecho con Ierijó y su rey, (cuando supo), cómo los habitantes de Guivón habían hecho la paz con Israel y estaban ya entre ellos, 2) quienes temían mucho porque Guivón era una ciudad grande, como una de las ciudades reales, y todos sus habitantes eran valientes, 3) Adoni Tzédec, rey de Ierushaláim, envió a Olam, rey de Jebrón, y a Piram, rey de Iarmut, y a Iafia rey de Laquís, y a Devir, rey de Eglón, diciendo: 4) "Vengan a mí y ayúdenme para que podamos herir a Gabaón, porque ha hecho paz con Iehoshúa y con los hijos de Israel". 5) Únanse con los cinco reyes de los Amoríes: el rey de Ierushalaim, el rey de Jebrón, y el rey de Jarmut, el rey de Laquís y el rey de Eglón, ellos y todos sus ejércitos, y acamparon contra Gabaón, e hicieron la guerra contra la ciudad. 6) Y los hombres de Gabaón enviaron (emisarios) a Iehoshúa al campamento de Guilgal, diciendo: "No aflojes tu mano para con tus ciervos. Sube a nosotros enseguida, y sálvanos y ayúdanos, por cuanto todos los reyes de los Amorím que habitan en el país montañoso se han juntado contra nosotros". 7) De tal modo Iehoshúa subió de Guilgal, él y toda la gente de guerra con él, y todos los hombres valientes.
8) Y le dijo el Eterno a Iehoshúa: "No les temas, por cuanto los he entregado en tu mano. No quedará un solo hombre entre ellos contra ti". 9) Iehoshúa pues cayó sobre ellos súbitamente, por cuanto había subido de Guilgal toda la noche. 10) Y el Eterno los desbarató ante Israel, y los hirió con gran matanza en Gabaón, y los persiguieron en el camino de subida de Bet Jorón, y los hirieron hasta Azecá y hasta Maquedá. 11) Y ocurrió, cuando huían de Israel, cuando estaban en la bajada de Bet Jorón, que el Eterno arrojó grandes piedras del cielo sobre ellos en Azecá, y murieron; fueron más los que murieron de las piedras de granizo que los que sucumbieron por la espada de los hijos de Israel.
12) Entonces hablo Iehoshúa al Eterno el día que el Eterno entregó a los Amorím ante los hijos de Israel, y dijo a la vista de Israel: "Sol, detente en Gabaón, y tú, Luna, en el valle de Ayalón", 13) Y sol se detuvo y la luna se quedó donde estaba, hasta que la nación se vengó de sus enemigos. ¿No está esto escrito en el Libro (Yasher)? Y el sol se paró en medio del cielo, y no se apresuró a bajar durante todo un día. 14) Y no hubo un día así antes o después de ese en que el Eterno no escuchó la voz del hombre, por cuanto el Eterno peleaba en favor a Israel.
15) Y Iehoshúa regresó, y todo Israel con él, al campamento de Guilgal. 16) Y esos cinco reyes huyeron y se ocultaron en la caverna de Maceda. 17) Y eso fue referido a Iehoshúa diciéndole: "Los cinco reyes fueron hallados ocultos en la caverna de Maceda". 18) Y dijo Iehoshúa: "Haced deslizar grandes piedras en la entrada de la cueva, y pon hombres para cuidarlas; 19) pero no se queden allí, persigan a su enemigo y hieran al mayor número posible. Que no entren en sus ciudades, por cuanto el Eterno nuestro D's las ha entregado en su mano". 20) Y sucedió, cuando Iehoshúa y los hijos de Israel terminaron la faena con una gran matanza, hasta (los enemigos) fueron consumidos, y el resto que quedó de ellos que había entrado en las ciudades fortificadas, 21) que todo el pueblo retornó al campamento de Iehoshúa en Maceda en paz, y nadie abuzó de su lengua contra ninguno de los hijos de Israel. 22) Entonces dijo Iehoshúa: "Abran la boca de la caverna, y traigan a esos cinco reyes a mi presencia". 23) Y sí lo hicieron, y trajeron a aquellos cinco reyes de la caverna, (a saber) el rey de Jerusalén, y el rey de Hevrón, el rey de Jarmut, el rey de Laquís y el rey de Eglón. 24) Y ocurrió, cuando trajeron a esos reyes a la presencia Iehoshúa, que Iehoshúa llamó a todos los hombres de Israel, y dijo a los jefes de los hombres de guerra que fueron con él: "Acérquense, y pongan sus pies sobre los cuellos de estos reyes". Y se acercaron, y pusieron sus pies sobre los cuellos de ellos. 25) Y les dijo Iehoshúa: "No teman, no desmayéis. Sean fuertes y valientes, por eso hará el Eterno con todos nuestros enemigos contra quienes ustedes luchan". 26) Y después Iehoshúa los hirió hasta que murieron, y los colgó de cinco árboles. Y quedaron colgados de los árboles hasta la tarde. 27) Y sucedió a la caída del sol que Iehoshúa que los bajaran y los pusieran en la caverna donde habían estado ocultos, y colocaron grandes piedras a la entrada de la cueva, donde están hasta el día de hoy.
28) Y Iehoshúa tomó Maceda ese mismo día y la hirió a filo de espada, y al rey (también). Los destruyó completamente y a todas las almas que estaban dentro, no dejando a nadie, e hizo al rey de Maceda como había hecho con el rey de Ierijó.
31) Y pasó Iehoshúa de Libna, y todo Israel con él, a Laquís, y acampó contra ella, y peleo contra ella. 32) Y el Eterno entregó a Laquís en manos de Israel, y la tomó en el segundo día y la hirió a filo de la espada, y a todas las almas que había dentro, conforme a todo lo que había hecho con Libna.
33) Entonces Joram rey de Guézer subió para ayudar a Laquís, y Iehoshúa hirió a él ya su gente, hasta que no quedó nadie de ellos.
34) Y Iehoshúa pasó de Laquís, y todo Israel con él, a Eglón, y acamparon contra ella, y pelearon contra ella. 35) Y la tomaron en ese día y la hirieron a filo de la espada, y a todas las almas que estaban dentro destruyó completamente ese día, conforme a todo lo que había hecho a Laquís.
36) Y Iehoshúa subió desde Eglón, y todo Israel con él, hevrón y pelearon contra ella. 37) Y la tomaron, y la hirieron a filo de la espada, y a su rey, y a todas las ciudades de allí, y a todas las almas que quedaron dentro. No quedó nadie (vivo), conforme a todo lo que había hecho a Eglón. La destruyó completamente y todas las almas que estaban dentro.
38) Y Iehoshúa se volvió, y todo Israel con él, a Devir, y peleó contra ella. 39) Y la tomó con su rey y todas sus ciudades, y las hirieron a filo de espada, destruyendo completamente a todas las almas que allí moraban. No dejó que nadie escapase (con vida). Como había hecho con Hevrón, así lo hizo con Debir y su rey, como también los había hecho con Libna y su rey.
40) De ese modo Iehoshúa hirió toda la tierra, la región montañosa, y el sur, y la región llana, y las pendientes, y a todos sus reyes. No dejó nada en pie, sino que destrozó totalmente todo lo que respiraba, tal como el Eterno, D's de Israel, lo había ordenado. 41) Y Iehoshúa los hirió desde Cadesh Barnea hasta Gaza, y todo el país de Goshen hasta Gabaón. 42) Y a todos esos reyes y sus tierras tomó Iehoshúa en esa época, porque el Eterno, D's de Israel, peleaba por Israel. 43) Y Iehoshúa regresó, y todo Israel con él, al campamento de Guilgal.
CAPITULO 11
Y sucedió que Iavín, rey de Jatzor, cuando supo lo acontecido, envió a Iovav, rey de Madón, y al rey de Shimrón, y al rey de Ajsaf, 2) y a los reyes que estaban en el norte, en la región montañosa y en la Aravá, al sur del lago de Galilea, y en la Shfelá, y en las regiones de Dor en el oeste, 3) a los Kenaním en el este y en el oeste, y a los Amorí, y a los Jití, y a los Prizí, y a los Iebusí en el país montañoso, y a los Jiví al pie del monte Hermón en la tierra de Mizpá. 4) Y salieron, ellos y todos los ejércitos con ellos, mucha gente, tanto como la arena que está en la playa del mar, con caballos y carros de guerra en gran cantidad. 5) Y todos esos reyes se encontraron, y vinieron y acamparon juntos cerca de las aguas del Merom, para pelear contra Israel.
6) Y le dijo el Eterno a Iehoshúa: "No temas por causa de ellos, porque mañana a esta hora los entregaré a todos muertos ante Israel. Desjarretarás a sus caballos, y quemarás sus carros con fuego". 7) De tal modo vino Iehoshúa, y todos los guerreros con él, y los enfrentaron junto a las aguas del Merom súbitamente, y cayeron sobre ellos. 8) Y el Eterno los entregó e mano de Israel, y los hirieron, y los persiguieron hasta la gran Tzidón y hasta Misrefot Máin, y hasta el valle de Mizpa hacia el oriente; y los hirieron hasta que no quedó de ellos nadie (con vida). 9) Y Iehoshúa hizo con ellos lo que el Eterno había ordenado: desjarretó a sus caballos y quemó sus carros con fuego.
10) Y Iehoshúa entonces se volvió, y tomó Jazor, e hirió a su rey con la espada, por cuanto Jazor había sido cabeza de todos aquellos reinos. 11) E hirieron a todas las almas que estaban allí a filo de la espada, con destrucción total. No quedó nadie que respirara, y quemó Jazor con fuego. 12) Y todas las ciudades de esos reyes y a todos sus reyes capturó Iehoshúa, y los hirió a filo de espada, como Moshé, el siervo del Eterno, había ordenado. 13) Pero en cuanto a las ciudades que estaban en las colinas, Israel no quemó ninguna, salvo Jazor, que Iehoshúa quemó. 14) Y al despojo de las ciudades, y al ganado, los hijos de Israel tomaron por botín para ellos, pero a todo hombre hirieron a filo de espada, hasta que los destruyeron, no dejando a nadie que respirara. 15) Como el Eterno le había ordenado a Moshé Su siervo, así Moshé ordenó a Iehoshúa, y así hizo Iehoshúa. No dejó nada sin hacer de todo lo que había ordenado Moshé.
16) Así Iehoshúa tomó toda aquella tierra, la región montañosa, y todo el sur, y toda la tierra de Gosen, y la zona llana, y la Aravá, y la región montañosa de Israel, y también la parte llana, 17) desde la montaña desnuda que sube a Seir hasta Báal Gad en el valle del Líbano al pie del monte Hermón. Y a todos los reyes que capturó los hirió de muerte. 18) Iehoshúa hizo la guerra durante largo tiempo a todos esos reyes. 19) No hubo ciudad que hiciera las paces con los hijos de Israel, salvo los Jiví de Gabaón. A todas capturó en batalla. 20) Por cuanto que era designio del Eterno endurecer sus corazones para que libraran batalla contra Israel, y así pudiesen ser completamente destruidos, para que no se tuviese de ellos compasión, sino que se les destruyese totalmente, como el Eterno lo había mandado Moshé.
21) Y Iehoshúa vino en aquel tiempo, y exterminó a los Anaceos de la región montañosa, de Jebrón, de Debir, de Anav, y de todo el país montañoso de Iehudá, y de todo el país montañoso de Israel. Iehoshúa los destruyó completamente con sus ciudades. 22) Nadie de los Anaceos quedó en la tierra de los hijos de Israel; sólo en azá, en Gat y en Ashdod quedaron algunos. 23) De tal modo Iehoshúa tomó toda la tierra, conforme a todo lo que el Eterno había dicho a Moshé, y Iehoshúa la dio por herencia a Israel, conforme a sus divisiones por sus tribus. Y a la tierra tuvo descanso de la guerra.
CAPITULO 12
Estos son los reyes de la tierra a quienes los hijos de Israel hirieron, y cuyas tierras tomaron cerca del Iardén hacia el sol naciente, desde el valle de Arnón hasta el monte de Hermón, y toda la Aravá hacia el oriente: 2) Sehón rey de los Amoní, que vivía en Jeshbón, y gobernada desde Aroer, que esté en el borde del valle de Arnón, y (la ciudad del) medio del valle y la mitad de Galaad, hasta el río Iaboc, frontera de los hijos de Ammón; 3) y en la Aravá hasta el mar Kinéret, hacia el oriente, hasta el mar de Aravá y el mar Salado, hacia el oriente, camino a Bet Ieshimot; y al sur, junto a las colinas de Pisgá; 4) y también el territorio de Og rey de Basán, del resto de los gigantes, el cual habitaba Astarot y en Edrey, 5) y gobernaba en el monte de Hermón, y en Saljá, y en todo Basán, hasta la frontera de los Guergashí y de los Maacateos, y la mitad de Galaad, confín de Sehón rey de Jeshbón. 6) Moshé, siervo del Eterno, dio (la tierra de ellos) en posesión a la tribu de Reubén y la tribu de Gad y a media tribu de Menashé.
7) Y estos son los reyes de la tierra a quienes Iehoshúa y los hijos de Israel hirieron del otro lado del Iardén, hacia el oeste, desde Báaal Gad en el valle del Líbano hasta el monte Jalac, que sube a Seir, y Iehoshúa le dio a las tribus de Israel en posesión conforme a sus divisiones; 8) en el país montañoso, y en la región llana, y en Aravá, y en las colinas, y en el desierto, y en el Sur; los Jití, los Amorí, los Cananeos, los Prizí, los Jiví y los Iebusí.
9) El rey de Ierijó (era) uno (de ellos). El rey de Haay que estaba al lado de Bet El (era) otro.
10) El rey de Ierushaláim, otro. El rey de Jebrón, otro.
11) El rey de Jarmut, otro. El rey de Laquís, otro.
12) El rey de Eglón, otro. El rey de Guézer, otro.
13) El rey de Debir, otro. El rey de Guéder, otro.
14) El rey de Jormá, otro. El rey de Arad, otro.
15) El rey de Livna, otro. El rey de Adulam, otro.
16) El rey de Maceda, otro. El rey de Bet El, otro.
17) El rey de Tapúaj, otro. El rey de Jéfer, otro.
18) El rey de Afec, otro. El rey de Lasharón, otro.
19) El rey de Madón, otro. El rey de Jazor, otro.
20) El rey de Simrón Merón, otro. El rey de Ajshaf, otro.
21) El rey de Taanaj, otro. El rey de Meguido, otro.
22) El rey de Kédesh, otro. El rey de Iocneam Lacarmel, otro.
23) El rey de Dor, en las alturas de Dor, otro. El rey de los gentiles de Góyim Leguilgal, otro.
24) El rey de Tirtzá, otro. Todos esos reyes eran treinta y uno.