SHMUEL ALEF

 HASTA  EL CAPITULO 4


Y había cierto hombre de Ramatáim Tzofim, de la serranía de Efraín, que se llamaba Elacaná, y era el hijo de Ierojam, hijo de Elihú, hijo de Tzuf, un Efraín. 2) Y tenía dos mujeres: una se llamaba Janá, y la otra P'niná. Y P'niná tenía hijos, pero Janá no tenía hijos. 3) Y este hombre subía desde la ciudad anualmente para adorar y brindar ofrendas al Eterno de los ejércitos en Shiló. Y estaban allí los dos hijos de Elí, Jofní y Pinjas, sacerdote del Eterno. 4) Y aconteció un día, cuando Elcaná ofreció un sacrificio, que le dio porciones a P`niná y a todos sus hijos y sus hijas, 5) pero a Janá le dio una porción doble, porque amaba a Janá, pero el Eterno había cerrado su seno materno. 6) Y su rival la provocaba con saña, a fin de exasperarla, porque el Eterno, había cerrado su seno materno. 7) Y así sucedía todos los años: cuando ella subía a la Casa del Eterno (la otra) la provocaba así, de modo que lloraba y no comía. 8) Y le decía Elcaná su marido: "Janá ¿por qué lloras, y por qué no comes, y por qué está tu corazón triste? ¿Acaso no soy mejor para ti que diez hijos?" 9) Un día se levantó Janá después de que comieron en Shilo y después de que bebieron y, mientras Elí, sacerdote del Eterno, estaba sentado en una silla junto a la jamba de la puerta del Templo del Eterno, 10) ella, con amargura en su alma, oró llorando al Eterno. 11) E hizo un voto, diciendo: "Oh Eterno de los ejércitos, si Tú quisieres mirar la aflicción de Tu sierva, y acordarte de mí, y no olvidar a Tu sierva, sino que dieres, a Tu sierva un hijo, entonces se lo daré al Eterno todos los días de su vida, y ninguna navaja pasará por su cabeza". 12) Y como Janá hacía largo rato que oraba al Eterno Elí observaba su boca. 13) Janá hablaba con su corazón. Sus labios apenas se movían y su voz no podía oírse, por lo que Elí pensó que estaba ebria.

14) Y le dijo Elí: "¿Cuánto tiempo seguirás ebria?" Saca el vino de ti" 15) Y le respondió Janá diciéndole: "Oh, señor mío, soy una mujer de espíritu pesaroso. No he bebido vino ni ninguna bebida fuerte, sino que he volcado mi alma al Eterno. 16) No pienses que tu sierva es una mala mujer, pues de la abundancia de mis penas acabo de hablar aquí". 17) Entonces le contestó Elí diciéndole: "Vete en paz, y que el D's de Israel te conceda la merced que has pedido". 18) Y dijo ella: "Que tu sierva halle favor a Sus ojos". Así la mujer siguió su camino y comió, y su semblante dejo de estar triste. 19) Y madrugaron y adoraron al Eterno y volvieron y vinieron a su casa en Ramá. Y se llegó Elcaná a Janá su mujer, y el Eterno se acordó de ella. 20) Y sucedió, cuando llegó el tiempo para ello, que Janá concibió, y tuvo un hijo, y le puso por nombre Sh'muel, oído de D's, diciendo: "Porque se lo pedí al Eterno" y Él me oyó. 21) Y subió aquel hombre Elcaná, y toda su casa, al Eterno, para ofrecerle su sacrificio anual y pagar su voto. 22) Pero Janá no subió, por cuanto le dijo a su marido: "(Solo) cuando el niño sea destetado lo traeré para que aparezca ante el Eterno y viva allí para siempre". 23) Y le respondió Elcaná: "Haz lo que mejor te parezca. Quédatelo hasta que haya destetado, para que el Eterno cumpla su promesa". Se lo quedó la mujer, y crio a su hijo hasta que lo destetó. 24) Y cuando lo destetó, lo llevó con ella, junto con los tres novillos, y una efa de flor de harina, y un cubo de vino, y lo trajo a la Casa del Eterno en Shiló. Y el niño era de tierna edad. 25) Y cuando el novillo fue degollado, trajeron el niño ante Elí. 26) Y dijo ella: "Oh, señor mío, como que vive tu alma yo soy aquella mujer que (aquel día) estuvo junto a ti en este lugar suplicando al Eterno. 27) Por este niño rogaba y el Eterno me concedió la merced que le pedí. 28) Por eso lo doy al Eterno. Mientras viva pertenecerá al Eterno". Y adoró al Eterno allí.

CAPITULO 2

 Y oró Janá diciendo: "Mi corazón se exalta en el Eterno. Mi honra se ensalza en el Eterno. Mi boca se sobrepone a mis enemigos, porque me regocijo en Tu salvación. 2) Nadie hay sagrado como el Eterno, porque no hay nadie como Tú, ni hay roca como nuestro D's. 3) No habléis tanto ni tan orgullosamente, ni salga arrogancia de tu boca, porque el Eterno es D's de sabiduría y por Él se ponderan las acciones. 4) Los arcos de los poderosos son destrozados, y los que tambaleaban son fortalecidos. 5) Los que vivían en abundancia se vendieron por pan, y los hambrientos han dejarlo de serlo. En tanto que la estéril ha dado a luz siete, y la que tuvo muchos hijos ha languidecido. 6) El Eterno mata, y también da la vida. Hace bajar a la tumba, y también hace subir. 7) El Eterno hace a uno pobre, y también lo hace rico. Abate, y también enaltece. 8) Levanta al hombre del polvo, levanta al hombre del basurero, para hacerlo sentar con príncipes, y heredar el trono de gloria. Por cuanto los pilares de la tierra son el Eterno, y Él ha puesto el mundo sobre ellos. 9) Guardará los pies de sus fieles, pero los malvados enmudecerán en las tinieblas, porque no por la fuerza ha de prevalecer el hombre. 10) Los que contienden con el Eterno serán destrozados. Contra ellos tronará Él en el cielo. El Eterno juzgará los fines de la tierra, y dará fuerza a Su rey, y exaltará el cuerno de Su ungido". 11) Y Elcaná fue a su casa en Ramá. Y el niño se quedó sirviendo al Eterno en presencia del Sumo Sacerdote Elí.

12) Y los hijos de Elí eran malvados. No conocían al Eterno. 13) Y la costumbre de los sacerdotes con el pueblo era que cuando alguien ofrecía un sacrificio venía el mozo del sacerdote, mientras se cocían las carnes, teniendo en la mano un garfio de tres dientes, 14) y lo introducía en la cazuela, o en la olla, o en la caldera, o en el caldero, y todo lo que el garfio sacaba lo tomaba para sí el sacerdote. Así hacían con los Israelitas que venían a Shiló. 15) Y antes de que se quemara el sebo venía el mozo del sacerdote y decía al hombre que ofrecía el sacrificio: "¡Da carne que asar para el sacerdote, porque él no quiere carne cocida de ti, sino cruda!" 16) Y el hombre le respondía: "Qué mese primero el sebo y luego toma para ti cuanto desee tu alma", él decía: "No, sino que me la darás ahora mismo; si no, la tomaré por la fuerza". 17) Y el pecado de los jóvenes era muy grave ante el Eterno, por cuanto los hombres habían dado un trato abominable a las ofrendas del Eterno. 18) Pero Sh'muel oficiaba ante el Eterno, siendo todavía niño, ceñido de un efod de lino. 19) Además su madre le hacía un pequeño manto y se lo traía todos los años, cuando subía con su marido para brindar el sacrificio anual. 20) Y bendijo Elí a Elcaná y a su mujer, diciendo: "Que el Eterno te de hijos de esta mujer, por el préstamo que ella hizo al Eterno". Y regresaron a la casa de ellos. 21) Entonces el Eterno se acordó de Janá, y ella concibió, y tuvo tres hijos, y dos hijas. Y el niño Sh'muel crecía ante el Eterno.

22) Elí era ya muy viejo, sabía todo lo que sus hijos hacían a todo Israel, y cómo se acostaban con las mujeres que hacían el servicio a la entrada del Tabernáculo de Reunión, 23) y él les decía: "¿Por qué hacen tales cosas? Por cuanto tengo malas noticias sobre ustedes de toda esta gente. 24) No hijos míos, no son buenas versiones que oigo que difunde el pueblo del Eterno. 25) Si un hombre peca contra otro, D's le juzgará; pero si un hombre peca contra el Eterno, ¿Quién intercederá por él?" Pero ellos no escuchaban la voz de su padre, porque el Eterno había resuelto matarlos. 26) Y fue creciendo el niño Sh'muel, y era cada vez más grato tanto al Eterno como a los hombres.

CAPITULO 3

 Y el joven Sh'muel ofició ante el Eterno en presencia de Elí. Y la palabra del Eterno era preciosa en aquellos días. Las revelaciones no eran frecuentes. 2) Y aconteció en ese tiempo, cuando Elí estaba acostado en su lugar-ya sus ojos se habían nublado, de modo que no veía-, 3) y no se había apagado la lámpara de D's y estando Sh'muel durmiendo en el templo del Eterno, 4) que el Eterno llamó a Sh'muel, y éste le respondió: "Aquí estoy". 5) Y corrió a Elí y le dijo: "Aquí estoy, porque me llamasteis". Y Elí le contestó: "No te llamé. Acuéstate de nuevo". 6) Y el Eterno llamó nuevamente a Sh'muel. Y Sh'muel se levantó y fue a Elí, y le dijo: "Aquí estoy, porque me llamasteis". Y Elí le respondió: "No te llamé, hijo mío, acuéstate otra vez". 7) Y Sh'muel no conocía aún al Eterno, ni la palabra del Eterno le había sido revelada todavía. 8) Y el Eterno llamó a Sh'muel por tercera vez. Y se levantó y fue a Elí y le dijo: "Aquí estoy porque me llamasteis". Y Elí se percató de que era el Eterno quien llamaba al muchacho. 9) Por tanto le dijo Elí a Sh'muel: "Anda y acuéstate, y será si eres llamado nuevamente, responderás: "Habla, oh Eterno, que Tu siervo Te escucha". De tal suerte Sh'muel fue y se acostó en su lugar.

10) Y el Eterno vino, y se presentó, y llamó como las otras veces: "Sh'muel, Sh'muel". Entonces contestó Sh'muel: "Habla, que Tu siervo Te escucha".

11) Entonces le dijo el Eterno a Sh'muel: "He aquí que haré una cosa en Israel que quien la oiga le resonaran ambos oídos. 12) En ese día ejecutaré contra Elí todo lo que he anunciado en lo que concierne a su casa, desde el principio hasta el fin. 13) Por cuanto le ha dicho que juzgaré a su casa por siempre, por la iniquidad cometida al saber que sus hijos habían traído maldición sobre ellos y no refrenarlos. 14) Y por tanto he jurado a la casa de Elí que la iniquidad de la casa de Elí no será nunca expiada con sacrificio u ofrenda alguna". 15) Y Sh'muel se acostó hasta la mañana, y abrió las puertas de la casa del Eterno. Y Sh'muel temía contarle a Elí la visión. 16) Entonces llamó Elí a Sh'muel y le dijo: "Sh'muel, hijo mío". Y le respondió: "Aquí estoy", 17) Y le preguntó: "¿Qué es lo que Él te ha dicho?" Te ruego que no me lo ocultes ¡Así haga D's contigo, y más aún, si me ocultaste una cosa de todas las cosas que Él te ha dicho!" 18) Y Sh'muel le dijo todas las palabras, sin encubrirle nada. Y le respondió: "Es el Eterno. Que haga lo que Le parezca". 18) Y Sh'muel creció y el Eterno era con él, y no dejó caer a tierra ninguna de sus palabras. 20) Y todo Israel, desde Dan hasta Beer Sheva, supo que Sh'muel había sido designado profeta del Eterno. 21) Y el Eterno se le apareció nuevamente en Shiló, por cuanto el Eterno se reveló a Sh'muel en Shiló.

CAPITULO 4

Y era la palabra de Sh'muel para todo Israel. Y salió Israel al encuentro de los Plishtim en guerra, y acamparon en Even Ézer, y los Plishtim acamparon en Afec. 2) Y los Plishtim se colocaron en formación de batalla contra Israel, y cuando la batalla se generalizó Israel fue batido ante los Plishtim, los cuales mataron de las tropas en el campo alrededor de cuatro mil hombres. 3) Y cuando el pueblo regresó al campamento, dijeron los ancianos de Israel: "¿Por qué motivo nos ha herido hoy el Eterno ante los Plishtim? Traigamos el Arca del Pacto del Eterno desde Silo, para que Él pueda estar entre nosotros y salvarnos de manos de nuestros enemigos". 4) El pueblo pues envió a Shiló, y trajeron de allí el Arca del Pacto del Eterno de los ejércitos que mora entre los querubines; y estaban allí los dos hijos de Elí, Jofní y Pinjás, con el Arca del Pacto de D's. 5) Y cuando el Arca del Pacto del Eterno estuvo en el campamento, todo Israel gritó con una gran exclamación, que resonó la tierra. 6) Y cuando los Plishtim oyeron la gran algazara, se preguntaron: "¿Qué significa este gran estruendo en el campamento de los hebreos?" Y se enteraron que el Arca del Eterno había llegado al campamento. 7) Y los Plishtim (Filisteos) tuvieron miedo, y dijeron: "D's ha venido al campamento". Y dijeron (además): "¡Ay de nosotros, porque nunca ha sucedido antes semejante cosa! 8) ¡Ay de nosotros! ¿Quién nos ha de librar de la mano de esos dioses poderosos? Son dioses que hirieron a los egipcios con toda clase de plagas y en el desierto. 9) Sean fuertes, y compórtense como hombres, oh Plishtim, para que no sean siervos de los hebreos como ellos los fueron de ustedes ¡Compórtense como hombres y peleen!

10) Y pelearon los Plishtim, e Israel fue herido, y huyó cada hombre a su tienda, y hubo una gran matanza, por cuanto cayeron treinta mil hombres de a pie. 11) Y el Arca de D's fue tomada, y los dos hijos de Elí, Jofní y Pinjas, fueron muertos.

12) Y corrió un hombre de Binyamin desde el ejército, y vino a Shiló el mismo día con sus ropas rasgadas y echada tierra sobre su cabeza. 13) Y cuando llegó, he aquí que Elí estaba sentado en una silla a la vera, vigilando; porque temblaba su corazón por el Arca de D's. Y cuando aquel hombre vino a anunciar la infausta noticia, toda la ciudad dio gritos. 14) Y cuando Elí oyó aquel griterío, dijo "¿Qué significa todo este tumulto?" Y el hombre se apresuró y vino y se lo dijo a Elí. 15) Elí tenía noventa y ocho años y sus ojos ya no veían. 16) Y le dijo el hombre a Elí: "Soy el que salió del ejército, y hui hoy del ejército". Y le preguntó (Elí): "¿Cómo fue la cosa hijo mío?" 17) Y el que había traído las nuevas contestó diciendo: "Israel ha huido ante los Plishtim, y ha habido también gran matanza entre el pueblo, y también tus dos hijos, Jofní y Pinjas, están muertos, y fue tomada el Arca de D's". 18) Y ocurrió, cuando hizo mención del Arca de D's que (Elí) cayo de la silla hacia atrás al lado de la puerta, y se quebró el cuello, y murió, porque era un hombre viejo y pesado. Y había juzgado a Israel cuarenta años.

19) Y su nuera, la mujer de Pinjas, estaba encinta, próxima a parir, y cuando oyó la noticia de que el Arca de D's había sido tomada, y que su suegro y su marido habían muerto, se dobló pues le sobrevinieron los dolores del parto, y dio a luz. 20) Y estando ella a punto de morir, las mujeres que estaban a su lado le dijeron: "No temas, por cuanto has parido un hijo". Pero ella no contestó ni prestó atención. 21) Y llamó a su hijo Ijavod (no hay gloria), diciendo: "La gloria se ha ido de Israel", porque el Arca de D's había sido capturada, y a causa de su suegro y de su marido. 22) Y dijo: "La gloria se ha retirado de Israel, porque ha sido tomada el Arca de D's".


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